Un
hallazgo escalofriante ha sido la relación
entre un excesivo consumo de proteínas y
ciertas enfermedades. Estudios previos han demostrado
la potencialidad carcinógena de ciertos compuestos
formados con proteínas y otras moléculas,
y de sustancias derivadas de las proteínas.
Un consumo elevado de proteínas tiende a
aumentar el nivel de colesterol sanguíneo
y la probabilidad de desarrollar problemas renales
y cáncer.
Lo que cabe preguntar es si el excesivo consumo
de proteínas de origen vegetal, tales como
las procedentes de la soja, tiene efectos similares.
Al comparar dietas con un 20% de caseína
(proteína de la leche de vaca) y con un 20%
de proteína de soja (ambos, niveles demasiado
elevados), se vio que la dieta con caseína
parecía tener mayor tendencia a provocar
cáncer que la de soja. Por otro lado, la
soja contiene sustancias inhibidoras de proteasas,
que tienden a contrarrestar los efectos nocivos
del abuso de proteínas. Las dietas ricas
en proteínas también aumentan el riesgo
de padecer una enfermedad como la osteoporosis.
Veinte millones de norteamericanos, principalmente
mujeres postmenopáusicas, tienen los huesos
tan frágiles que se pueden romper con traumatismos
mínimos.
Aunque
siempre se culpa a una dieta pobre en calcio, estudios
más elaborados han demostrado la relación
entre el exceso de proteínas en la dieta
y la fragilidad ósea. Incluso tomando diariamente
leche, una fuente rica en calcio, el exceso de proteinas
puede poner en peligro la salud ósea, ya
que ocasiona una menor absorción de calcio
en el tracto intestinal, razón por la cual
el organismo recurre a sus reservas de calcio para
mantener una calcemia (niveles sanguíneos
de calcio) adecuados, es decir, a los huesos.
Los Chinos no consumen leche
de vaca ni sus derivados y en cambio tienen uno de
los índices de osteoporosis de los más
bajos del mundo (las mujeres chinas mayores de 45
años tiene una densidad ósea significativamente
mayor que sus homólogas estadounidenses). De
la misma manera, los habitantes de EE.UU., con su
dieta rica en proteínas y calcio, tienen un
índice muy alto de osteoporosis.