Edición Impresa  Quienes Somos  Contacto Sitios Recomendados 
http://www.convivirpress.com
Versión Impresa
InicioAlimentaciónAstrologíaBellezaCharlas MetafísicasFilosofíasHerboristeríaHomeopatíaMarketingMedioambienteReflexionesSaludSociedadTerapias
  Recetas | Glosario | Disciplinas | Foros | Chat Suscripción a convivir | Buscar | Agregar a favoritos
Para erradicar la enfermedad


El deterioro de la salud ha sido -y es- la resultante de una serie de hábitos erróneos sumados a di versos factores perniciosos de origen psicoemocional, ambientales, etc... Pero quizás lo que más ha contribuido para que esta resultante no sólo permanezca sino que además se intensifique, se debe en gran medida a una interpretación equivocada de algunas reacciones curativas del cuerpo llamándolas: “enfermedades”.

Se ignora así lo maravilloso de la maquinaria humana, cuyo diseño anatómico y mecanismo funcional constituyen un inigualable modelo de alta ingeniería. Se institucionalizó un criterio equivocado, tendiente a considerar todas las manifestaciones anormales del cuerpo, como hechos ajenos a él mismo. Así comenzó -y aumentó- una larga cadena de métodos tendientes a sofocar estas expresiones sin preguntarse el por qué de ellas. Sin investigar, sin tener presentes que tan maravillosa maquinaria tiene y mantiene “per se” una clara tendencia activa hacia el mantenimiento de la vida y que esa actividad es la misma que se manifiesta en lo que generalizando se dio en llamar “síntoma” o “enfermedad”.

Entonces cuando el cuerpo expresa esta “actividad curativa” se sofoca el síntoma, es decir, una parte importantísima de la tarea curativa, de modo que se considera al cuerpo como ineficiente, inoperante y hasta como si estuviera desquiciado. Luego de sofocar la exteriorización viene la gran “ayuda” para erradicar al intruso “enfermedad”, como si la misma tuviera vida propia. Pero es inobjetable el hecho de que si el cuerpo presenta una reacción atípica, desde un resfrío a una colitis, o una erupción o inflamación, debe ser en correspondencia con dicha tendencia y capacidad hacia la vida y la salud. Si admitimos esto, cabe preguntarse que es lo que es compendio de sabiduría en acción -o sea el cuerpo humano- está realizando.

Salvo mejor respuesta, ¿No es lógico pensar que algo está obstaculizando su buen funcionamiento? ¿No es más lógico pensar que se está poniendo en marcha todo un mecanismo de defensa, donde ese resfrío o esa colitis son “enfermedades curativas” y que lo que más conviene es propender y encausarlos? Si no ha sufrido un accidente que modifique su estructura, casi seguro que su problema estaría en los materiales que usa. ¿Oué son estos materiales sino el resultado de la elaboración digestiva? Juntamente con ellos se produce la suma de residuos de diversa índole que el organismo debe eliminar: la buena nutrición indudablemente es factor básico para el buen funcionamiento orgánico. Las carencias se hacen notar. Pero ellas no son en si mismas causas de crisis curativa. Sí lo son las toxinas no eliminadas oportunamente ni en cantidad suficiente.

En toda “enfermedad” leve o intensa, transitoria o crónica independientemente de otro tipo de motivos que se puedan descubrir, siempre está la presencia de toxinas acumuladas en diversas partes del cuerpo, y/o circulantes en la sangre o fluidos. Es obvio que esta presencia no puede ser benéfica ni neutral para el adecuado funcionamiento orgánico. También resulta fácil entender el razonamiento de acción defensiva del mismo, en procura de mantener limpios y expeditos sus conductos, redes, paredes, filtros y fluidos todos, y por ende, en adecuadas condiciones el terreno donde se realizan sus operaciones y es con ese objetivo que recurre a estos mecanismos defensivos de eliminación extraordinaria. Comenzando generalmente con lo más simple, con un leve resfrío, hasta llegar a problemas epidérmicos como psoriasis, o a tumores que salen a la superficie.

Debemos diferenciar la defensa pasiva por medio de la acumulación de sustancias en zonas menos peligrosas en lo inmediato, como quistes, tumores, cristales; todos los cuales deben entrar en crisis curativa para ser eliminados, al igual que toda enfermedad crónica y siempre dentro de las posibilidades que le van quedando después de milenios de deterioro heredado y los daños ocasionados por tratamientos abortivos.

Otras veces se producen efectos consecuentes con sus esfuerzos por mantener la calidad de vida “a pesar de”, como sucede generalmente en la presión alta o baja. En el caso del tan común como temido estreñimiento, hay una sobrecarga unida a otros factores, que lo someten hasta cierto punto a sufrir pasivamente tal obstrucción, no pudiendo ser resuelta a veces, de no mediar una intervención desde afuera.

Si no comprendemos y admitimos esto, toda terapia, por más tóxica que sea, va a contribuir para que las toxinas sigan permaneciendo en proporciones inconvenientes. Harán aportes energéticos, bioquímicos, colaborarán con la oxidación de desechos y activarán eliminaciones. Pero si no hay desintoxicación en profundidad, serán descongestiones transitorias, derivadas a otras zonas o disminuidas en proporciones no importantes. Se impone un concepto permanente de higiene integral. Dijo el gran Luis Kuhne: “sin intestinos limpios no puede haber buena salud”.

Desde ya que la terapia por medio de una adecuada alimentación es imprescindible. Pero se impone un reacondicionamiento de la maquinaria sus filtros y materiales: No se echa vino nuevo en odres viejos, dice un versículo bíblico.

Mientras más integral e intensivo sea un tratamiento, mayor es y más profundo serán los resultados. Aun así, hay personas que con sólo la dieta, sin previo acondicionamiento, han experimentado todo tipo de mejorías incluso en gravísimas afecciones: esto ratifica simplemente el hecho de que nuestro cuerpo es de una perfección y capacidad superlativa. Pero no invalida en lo más mínimo el incuestionable criterio expuesto.

¿Cuál es la propuesta?: Desintoxicar, limpiar el cuerpo integralmente. Por dentro y por fuera.

¿Los métodos?: Los que la misma naturaleza nos da y enseña desde la existencia misma del hombre: agua, tierra, aire y sol.

El AGUA, pilar de desintoxicación a través de la estimulación nerviosa circulatoria, movilización de toxinas y conducción a los diferentes emuntorios, activación nerviosa e irrigación de los mismos fortaleciéndolos para dicha función, desafiebramiento y descongestión de dichos órganos, impulsadora del equilibrio térmico de todo lo cual derivan una serie en cadena de beneficios funcionales y orgánicos.

La TIERRA, otro pilar de desintoxicación, especialmente en forma de arcilla, con sus inigualables propiedades de atracción y absorción de toxinas y microorganismos patógenos, tanto a través de los poros de la piel o por ingesta más su aporte directo de energía celular, equilibrio térmico, rubefacción, regeneración de tejidos, cicatrización, también produciéndose una secuencia de efectos causales. Por todo ello se constituyó desde las más antiguas civilizaciones, en casi una panacea para el restablecimiento de la salud y también del embellecimiento. Es la arcilla pilar del desafiebramiento y desintoxicación del aparato digestivo. Insuperable en afecciones epidérmicas leves o profundas, como acné o celulitis. Usada en cataplasmas, compresas o baños, se hacen innumerables sus benéficos efectos.

Ambos elementos además de esta limpieza interna, realizan la verdadera limpieza por fuera, la que el baño diario no alcanza a realizar: con la propiedad de absorción y desobstrucción de la Arcilla, más la intensa actividad circulatoria iniciada en la epidermis por la Hidroterapia, se efectúa tanto una limpieza mecánica como una autolimpieza que la piel sana y activa está en condiciones de realizar natural y cotidianamende. Y es la piel sana y activa uno de los más imprescindibles factores de buena salud.

Como inseparables complementos de la naturaleza para estos fines, se encuentran el aire, que recibimos a través de la piel y los pulmones; el sol, recibido también por medio de la piel.

Cabe referirnos a fricciones, masajes, terapias corporales, acu y dígito puntura, filoterapias varias, dietas, tratamientos psicoemocionales como valiosísimas ayudas en la tarea de desintoxicar y resguardar el buen funcionamiento orgánico, u optimizarlo.

Concluyendo: aún cuando no se comparta este concepto respecto a lo que consideramos determinante de las muchas enfermedades a partir de las toxinas, creemos compartir sin excepción el criterio de que un organismo limpio está en superiores condiciones de responder a cualquier terapia.

En cuanto a los métodos, es cuestión de conocerlos, comprenderlos y experimentarlos. Integralmente.

Vezna Pavlov - Juan Degregorio

 

Edición Impresa
Convivir Marzo 2011
convivir Marzo 2011
www.centroconvivir.com.ar Gemoterapia Feng Shui CDs de Meditación Libros Péndulos Anillo Atlante Cuencos Tibetanos Velas Energéticas Aceites Esenciales Lámparas de Sal
 
convivir: Avenida Santa Fe 1140, Loc. 15. Tel. (5411) 4815-5240 / Buenos Aires, Argentina
www.convivirpress.com - convivir@convivirpress.com - info@convivirpress.com