Más
ejemplos
El caso de la estación de servicio, es paradigmático
porque ilustra y pone en clara evidencia los tres
niveles. Esa misma apurada técnica de comunicación
usted la va a encontrar en muchos negocios grandes
y también negocios chicos. Mac Donald’s
es un caso a estudiar. Por favor, estamos hablando
de comunicación, no de comida. No viene al
caso si la hamburguesa eso o aquello, para que el
árbol no tape y etc., usted ya conoce el dicho.
Acérquese con mirada filosófica y usted
va a corroborar los 3 niveles de identificación
externa. Otro caso muy paradigmático es Farmacity,
cadena de farmacias que cuida muy bien los 3 niveles
pero incluso con esmero y buen gusto en el nivel 3,
en donde, además de la clásica cruz
verde, vemos que una baldosa, en el piso, nos invita
a entrar. Estamos tomando aquí dos casos que
no son de nuestro rubro, para que nadie se sienta
aludido y, como propuesta didáctica, permite
que usted vaya a la calle y pueda mirar.
Podría darse el caso que nuestras dietéticas
muestren, por ejemplo: detalles en las baldosas, una
maceta con caléndulas en la calle y muchos
otros íconos importantes y familiares. Comunicar
es creatividad.
Por otro lado
Existen muchísimos casos en los cuales se ha
gastado dinero sin lograr resultados de comunicación.
Daré algunos ejemplos, que son reales, pero,
por obvios motivos cambiaré lugar y rubro,
para evitar tristezas. Es decir, casos imaginarios
pero reales. Un importante establecimiento en el conurbano
bonaerense que se mandó un enorme cartel, más
grande que el mapa de Rusia; o sea, cuidó muy
bien el nivel número 1, pero se olvidó
del nivel 2 y 3. Conviene que yo agregue un detalle
más: la calle del lugar es muy estrecha, así
que para visualizar ese enorme cartel (más
grande que el mapa de Rusia) hace falta alquilar un
helicóptero. Uno va caminando por la vereda,
está literalmente debajo del cartel y tiene
que preguntar: ¿Por favor, aquí hay
una farmacia? De eso viene otra vez al caso la importancia
de cuidar los 3 niveles. Esa referida farmacia puso
énfasis en el nivel 1, nada más.
También, sobre una importante avenida de Capital,
existe una dietética a la cual uno llega a
ella después de pasar por delante una o dos
veces. Yo, casi siempre me paso, voy allá,
llego a la esquina y me doy cuenta que ya me pasé.
El nombre de esa dietética bien que podría
ser “La Escondida”. Caso usted sea de
esos comerciantes que se defiende con el argumento
de que “igual la gente pregunta y llega”
es que está anclado en la época anterior
a la revolución visual de la modernidad. Para
no ir lejos, la modernidad se inicia allá con
la caída de Constantinopla y con la boda (a
escondidas) de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
Hace tiempo. Después vino la época de
la Ilustración, Déspotas Ilustrados
y otros no tanto, incluso una Reina de Francia “si
no tienen pan, que coman croissant”. Revolución
visual y conceptual que se fue gestando hasta llegar
a los días actuales.
Un establecimiento tiene que ser localizado fácilmente.
Todos sabemos que a la pescadería también
podemos llegar por el olor y a una dietética
llegamos por el aroma de las especias. Pero, la gente
no tiene que navegar con un mapa, al fin y al cabo,
estamos para facilitar, no para hacerla difícil.
Yo estoy citando un caso en Capital, pero que nadie
se sienta señalado. Diría la estadística
que nuestras dietéticas están mal identificadas.
Y por tratarse de un rubro en expansión, conviene
cuidar ese detalle de comunicación, para poder
captar gente nueva.
Materiales y arte
No todo es cuestión de mucho dinero. Hoy día
existen muchos recursos de comunicación que
se adaptan a los más variados presupuestos.
Desde la gráfica autoadhesiva, los vinilos,
el acrílico, el metal, la madera. También
existen muchos talleres que prestan el servicio de
comunicación visual.
Por hablar de comunicación, palabra que viene
del latín y que apunta a “hacer común”,
es oportuno incluir una idea del marketing de concepto
y trabajar sobre el diseño gráfico.
En nuestro país existen muchos artistas y diseñadores
y también muchos estudiantes que incursionan
en la comunicación visual. Es hora de valorizar
el aporte de aquellos que estudian. No siempre acudir
a una sobrina que tiene una PC (y que hace unas letras)
es lo mejor. De la misma forma que acudimos a un buen
cardiólogo también recomiendo que se
acuda a un profesional del arte.
Helio
Perotto
helioperotto@gurfi.com.ar
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