El
transeúnte debe ser sorprendido a cada semana,
con información nueva, osada, contundente,
inquietante, que llame la atención y que despierte
curiosidad. Estamos en la era de Internet y hacemos
zapping a todo lo que nos resulte viejo, aburrido,
pesado. Esas vidrieras eternas no sirven, no comunican,
no venden.
Es más, los productos en vidriera deben tener
precios y el cartelito del precio debe ser nuevo,
limpio.
Comunicar sin saturar
Muchos establecimientos tienen una pizarra con anuncios
o productos en oferta. La práctica recomienda
que solamente se comunique un producto de cada vez.
Usted habrá visto, al pasar frente a un conocido
hipermercado que vende más de 25.000 referencias
y que, sin embargo, en un afiche externo comunica
solamente: “Galletitas Express x 2 Unid. = $
0,79”. Es decir, comunica y promociona solamente
un producto, nada más, y eso que vende casi
de todo. Intentemos hacer algo así. Hagamos
como tarea, un ejercicio para comenzar, pero con la
motivación de noticia, por ejemplo: “Semana
de la lenteja: ¼ Kg = $ 1”. Veamos qué
pasa. Tomemos un papel afiche blanco, letras a mano
y de color negro y el precio en rojo. Cuidar que el
precio ocupe dos tercios de la superficie del papel.
Después me cuenta.
Siempre darle la connotación de evento, de
algo que dura poco y que el cliente (caso no se apure)
lo puede perder. Eso se llama “sensación
de pérdida inminente” o lo agarra ahora
o se termina. Pato o gallareta. Por eso la connotación
de evento, uno a cada semana, siempre novedoso, siempre
con la cara de “noticia”. ¿Eso
da mucho trabajo? Es cierto, pero trabajar da trabajo.
Entrando al establecimiento
Todos los productos deben ser exhibidos con su respectivo
precio. Eso no es usual en muchas dietéticas
pero sería lo deseable. El propósito
es acelerar la comunicación. Caso usted sea
un comerciante que se defiende con un “sí
pero” y que argumenta “total la gente
pregunta” significa que usted no está
con el enfoque en el cliente. Incluso, para comunicar,
conviene ser redundante. Junto a la yerba mate orgánica
Oasis (por ejemplo), incluir un cartel que diga expresamente:
“Yerba mate orgánica Oasis x 500 gr.
..... $ 2,50”. Redundante, porque, entre los
seis errores de la comunicación, uno de ellos
se llama “presunción no enunciada”.
O sea, uno presume que la gente ya lo sabe y entonces,
por las dudas, no le comunica y la cosa es exactamente
al revés: en comunicación está
prohibido presumir.
La fuerza de la comunicación continua
Comunicar es importante y persistir es imprescindible.
La comunicación nunca es un proceso terminado,
que uno publicó, hizo un afiche y ya está.
Si así fuera todo sería más fácil.
La comunicación es un proceso permanente que
exige un comportamiento incansable y una actitud de
continuidad: renovación continua. Después,
con el correr de los años, lo que va quedando
es una impresión general que en publicidad
se denomina “posicionamiento”, algo que
puede ser enunciado como “el lugar que nuestro
establecimiento ocupa en la mente del cliente”.
La comunicación continuada es una fuerza muy
poderosa, pero, exige paciencia. Las cosas no ocurren
de la noche a la mañana. Dentro de algunos
años, con la evolución de la microeconomía
argentina, el resultado será próspero
para aquellos que tengan paciencia y persistencia.
Vender es comunicar y comunicar es persistir. Persistir
para estar presente y seguir vigente. Nos veremos
en la próxima nota.
Helio
Perotto
helioperotto@gurfi.com.ar
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