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El hecho de reconocer, en el campo de los experimentos,
que el observador es parte de lo observado trajo
como consecuencia el principio de incertidumbre
(Heisemberg). Nosotros, los psicólogos sistémicos,
hemos aprendido que no podemos captar la realidad
toda; sabemos ahora que vemos el mapa, no el territorio
completo; recortamos una parte y lo hacemos subjetivamente
(principio de Korzibky).
• David Bohm, que se desempeñó
como colaborador de Einsten, hizo una espectacular
revisión de la cosmovisión mecanicista.
Para él el holograma es el punto de partida
de una nueva descripción de la realidad.
• Una holografía es un método
de fotografía sin lente. Cuando se coloca
un holograma bajo la luz aparece una imagen tridimensional.
Con la luz láser se forma el patrón
de onda original. Si cortamos el holograma por la
mitad, aparece la imagen toda. Cualquier trozo de
holograma reconstruirá la imagen completa.
Gabor obtuvo el premio Nobel por ese invento.
David Bohm ha formulado una teoría holonómica
del universo: El universo como holograma. Para este
científico, el mundo fenoménico que
observamos en nuestros estados de conciencia ordinarios
representa sólo un aspecto de la realidad:
el orden explícito o desplegado. El orden
implícito o plegado, su matriz generadora,
existe en otro plano de la realidad y no puede observarse
directamente, salvo quizás episodios de conciencia
no ordinarios como los estados de meditación
profunda, estados místicos o psicodélicos.
Al igual que muchos otros físicos, encuentra
que la física moderna es compatible con la
cosmovisión mística.
Cuando
decimos “místico”, nos referimos
a misterio. Einstein decía que la realidad
es misterio; al explicarlo en palabras, se abandona
el dominio de lo misterioso. El también se
refería a la experiencia espontánea,
lo cual me remite a un texto de Tchogyam Trungpa,
maestro budista: “Con el ejercicio de la meditación
desarrollamos la capacidad de experienciar directamente
la realidad como una construcción, con todos
los marcos construidos como abiertos, no fijos,
y por lo tanto, abiertos al cambio”.
• En la física moderna, el universo
se concibe como un tejido dinámico de acontecimientos
interrelacionados: “La conciencia general
de sus interrelaciones determina la estructura del
tejido todo, no partículas separadas”,
señala Chew en su teoría del cordón.
Todos los científicos coinciden en el sentido
de interconexión, de interdependencia. Bohm
dice que la ciencia, que pretende separar el mundo
en sus partes, no puede descubrir las leyes físicas
primarias.
Si percibimos y trabajamos con interconexiones,
observamos niveles de complejidad creciente, en
vez de jerarquías.
• En el contexto del nuevo paradigma, Illia
Prigogine estudia una nueva matemática para
describir el tiempo que se dirige del futuro hacia
el pasado y luego vuelve: el tiempo caótico.
• Karl Pribram, reconocido neurocirujano,
ha elaborado un modelo de cerebro que bien podría
converger con la teoría del movimiento holonómico
de Bohm. El cerebro también cumple un proceso
paralelo al digital, que involucra principios holográficos;
la parte contiene al todo, esto se refiere a la
información contenida en una partícula
de ADN: la información del universo está
contenida en cada una de nuestras células.
El orden implicado alberga nuestra realidad, lo
mismo que el ADN del núcleo de la célula
contiene la vida potencial y dirige la naturaleza
de su despliegue. La teoría en tandem de
Bohm y Pribram contiene la noción fundamental:
Nuestros cerebros construyen matemáticamente
nuestra realidad “concreta” al interpretar
frecuencias de otra dimensión, una esfera
de realidad primaria significativa, pautada, que
trasciende el tiempo y el espacio. El cerebro es
un holograma que interpreta el universo holográfico.
• Hoy además de interdisciplinas, hablamos
de transdisciplinas. La interdisciplina se funda
en conexiones de disciplinas constituidas, sin poner
en el tapete fronteras y territorios. La transdisciplina
supone la manera de pensar que toma elementos de
cada disciplina y no implica fronteras cerradas.
El pensamiento del nuevo paradigma no enfatiza la
acción de un hemisferio cerebral por sobre
el otro; necesitamos ambos por igual: la lógica
y la razón sin la primacía de una
sobre la otra. Actualmente, nos referimos a los
crecientes niveles de complejidad, todos interdependientes
y relacionados.
Metafóricamente, la imagen del viejo paradigma
podría ser la de una pirámide (jerarquías),
y la de un árbol para este nuevo paradigma
(interdependencia): las raíces se nutren
de la tierra y la copa se nutre de la luz. Tienen
la misma importancia.
Susi
Reich
De: Terapia para todos los días