Los
que están conformes con su vida, no necesitan
cambiar, pero quienes no están contentos dicen
que la vida los trató mal y depositan en causas
externas el motivo de sus pesares. Sin embargo, la
realidad es maleable, posible de cambiar. Su cualidad
es: que no es definitiva, que está sujeta a
modificaciones.
Nosotros somos la realidad que vivimos; la vamos creando
día a día. Y de cada uno depende la
realidad que está manifestando. El motor son
los pensamientos, que guían las acciones. El
mundo que vivimos, es el mundo que fuimos creando
tiempo atrás con nuestra manera de ser. Por
eso, no sirve quejarnos o echarle culpas a otros por
aquello que nos pasa. Estamos viviendo el mundo tal
como lo fuimos formando. Si no nos gusta nuestra vida
hoy, tendríamos que hacer un alto, mirar hacia
atrás con total sinceridad, e intentar encontrar
las causas que nos condujeron a la situación
actual. Seguro que no es fácil. La vida se
encarga de cubrirnos con velos que nos impiden ver
dónde nos equivocamos. Pero siempre se está
a tiempo para mejorar. Cuando hacemos ese “click”
y entendemos que ya es imposible continuar como estamos,
llegó el momento del cambio.
Y esto que le puede pasar a cualquier persona individualmente,
sucede exactamente igual a nivel mundial, ya que el
pensamiento colectivo es el que conducirá a
que una manera de vivir armoniosa, se manifieste.
Marta Susana Fleischer
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