Cuando
hablamos de obesidad no se trata de unos kilos de
más,sino más bien de una postura frente
a la vida que implica una serie de limitaciones
autoimpuestas. Quien lea esto dirá: ¿Cómo
pueden decir que yo quiera estar así? En
realidad no se trata de una postura consciente.
Existen muchas causas emocionales detrás
del sobrepeso, algunas que lo originan y otras que
nacen a partir de él.
El
miedo es una de ellas, especialmente el temor al
contacto con el sexo opuesto; la falta de nutrición
afectiva (reemplazada por alimentos) es otra, el
no saber poner limites y vivir tragándose
las palabras para no herir al otro (y castigándose
a sí mismo) es otra, la autoestima por el
piso y así hay montones de cuestiones emocionales
ligadas con la obesidad.
Por estas razones, si pretendemos abordar el sobrepeso
con un enfoque holístico no solo debemos
apuntar al cuerpo sino también a las emociones
de los pacientes.
Así, un abordaje terapéutico recomendable,
debería prestar atención a tres aspectos:
Una
buena atención médica a fin de determinar
los cambios alimentarios que sean menester y verificar
el correcto funcionamiento de los distintos sistemas
biológicos, incorporando, de ser necesario,
medicinas naturales para regular los desequilibrios.
Detectar
las causas emocionales y/o energéticas que
dieron lugar al sobrepeso para poder tratarlas con
remedios florales, gemas, o medicina china. También
este aspecto tiene especial importancia en la primera
etapa del tratamiento a fin de contener la ansiedad
y permitir una buena desintoxicación. Una
buena herramienta para controlar estos aspectos
es el Diagnóstico Energético.
Realizar
un buen tratamiento corporal que incluya:
masajes reductores, de ser posible efectuados con
productos naturales.
aplicación de algas o fango, pero siempre
hablando de productos naturales que provoquen la
sudoración o bien que tonifiquen, conforme
el propósito que se persiga.
Incorporación
de aparatología de apoyo, que refuerce el
trabajo manual en lo que respecta a:
- Desestructurar células adiposas
- Disolver adiposidades (por efecto termal)
- Arrastrar las toxinas que se desprenden con un
excelente barrido venolinfático.
- Y por ultimo, tonificar el tejido que se afloja
ante la pérdida de peso.
Solo de este modo se logra producir un cambio de
actitud en el paciente que resulta imprescindible
a la hora de mantener sus logros.
Los
chinos dicen “somos lo que comemos”
y no se equivocan. Una mala alimentación
no solo nos suma kilos sino que altera la energía
que circula en nuestro cuerpo y por ende influye
sobre nuestras emociones. Por eso, cambiar nuestra
alimentación es un modo de cuidarnos y de
querernos.
Adriana Otermin