El
carácter genital |
El
carácter genital, tal como lo describe Reich,
es el perfil caracterológico más cercano
a la salud. Sin problema de contacto, las pulsiones
edípicas superadas, la sexualidad satisfecha
y satisfaciente, se da el placer de abandonarse
para buscar la alegría (F. Navarro).
El
carácter genital de Reich, habla de un ser
humano perfectamente en paz consigo mismo, por tener
satisfechas todas las necesidades infantiles indispensables
para su buen desarrollo, habiendo llegado en su
maduración a la vivencia y a la resolución
del Edipo.
Tal
ser no puede contener destructividad (a diferenciar
de agresividad) porque fue querido sin condiciones,
y en sí es un perfecto símbolo de
una cierta unidad, con la limitación que
supone también ser un cuerpo.
A
pesar de los normales movimientos, sacudidas y removidas
de la vida, tal persona debe tener anclada profundamente
en ella el sentimiento de la unidad de su Yo, de
su centro interior, conectado consigo mismo, libre
en su sexualidad, sin sentimiento de culpa, en coherencia
entre su mundo interior y su propia imagen, y religando
la Tierra y el Cielo (simbólicamente los
aspectos superiores e inferiores de su ser).
Es
importante aquí diferenciar las nociones
de agresividad y de destructividad.
La
agresividad es la capacidad de respuesta y de defensa
ante una situación de riesgo o de peligro;
es una actitud inherente a la supervivencia, a la
defensa del territorio. En la naturaleza no se agrade
sin un motivo lógico de supervivencia, comer
o evitar ser comido.
La
destructividad, en cambio, es la manifestación
de la represión de las pulsiones y de la
necesidades básicas. La destructividad proviene
de una falta de amor, de una falta de reconocimiento.
La falta o ausencia de amor es perjudicial, crea
odio, aislamiento, sufrimiento.
Cuando miramos la descripción que hace Malinowski
de la crianza y educación de los niños
en los pueblos indígenas que visitó,
la facilidad que se permite a nivel afectivo entre
los niños, los padres y los demás
miembros de la tribu, la ausencia de represión
y de moral sexual y de contacto, la relación
con el pecho hasta el final de lo que se considera
la fase oral secundaria (Pinuaga-Serrano), el perfil
caracterial que presenta mayormente esta gente;
está muy cerca del carácter genital.
En
“el asesinato de Cristo”, Reich habla
de las cualidades de Dios como las de “la
Energía Vital innata, natural, de manera
casi perfecta” y comenta: “hemos visto
tales características naturales -semejantes
a Dios- en niños pequeños, características
que hasta el día de hoy siguen siendo el
objetivo idealizado e inalcanzable de todo tipo
de religión y Ética”.
Esta
citación de Reich tiene cierto parecido con
la misma palabra de Cristo, “dejad que los
niños vengan a mi”, y habla de un estado
de pureza, de gran apertura y sensibilidad, así
como de una potente capacidad agresiva innata en
caso de necesidad.
Vincent
Giambra
Psicoterapeuta
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| Edición
Impresa |
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| convivir Marzo 2011 |
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