Hace unos años,
nos fuimos de vacaciones a Santa Teresita y llevamos
a mis sobrinas Silvia y Vanesa, pues sus padres
tenían heladería y su gran trabajo
en el verano. A mi siempre me gustó jugar
contra las máquinas de video juegos
y en esa oportunidad además de mi hijo llevaba
a mi sobrinas. Como ya se me había retirado
la menstruación cuando estaba frente
a las máquinas las niñas me preguntaban
¿Tía porque te pones tan colorada
y transpiras?. Yo tenía clara la respuesta,
pero hubiera sido difícil explicarles todo
el proceso por el cual estaba pasando: los calores
de la menopausia, que soporté poco tiempo
pero de muy joven. Como a todas me interesó
conocer algo más del tema.
Hasta hace poco
tiempo los trastornos de la menopausia eran inevitables,
no había mas remedio que el abanico para
los sofocos y una dosis de gran paciencia y resignación.
El ingreso de la
mujer a la investigación y el cambio de mentalidad
de los hombres respecto del lugar, ocupación
y nivel de la mujer, además de los descubrimientos
científicos, han conducido al estudio de
los trastornos femeninos y al hallazgo de soluciones
más acordes con la vida moderna. Una de ellas
son las hormonas, que indudablemente son útiles
para muchos casos.
La menopausia es
el período que se inicia después de
tener la última regla. Aunque la menopausia
significa el final del período de fecundidad
de la mujer, no supone el fin de su vida activa
y mucho menos de su sexualidad. La menopausia no
es una enfermedad, y los síntomas y cambios
se pueden prolongar y agravar de acuerdo a la manera
como la mujer vive esta etapa de su vida.
Causas de la
menopausia
Aunque al principio se pensó que todos los
problemas se debían al declinar de la función
ovárica y la falta de estrógenos,
se sabe que en este proceso intervienen varios factores.
Aunque no debería
ser un trastorno tan molesto, la realidad es que
las mujeres -sobre todo las occidentales- tenemos
muchos problemas, pues no se trata de un simple
cambio hormonal, en ella coinciden factores físicos,
psíquicos, sociales y culturales.
Se desencadena
por una reducción en la producción
de estrógenos y un incremento de las hormonas
luteinizante y foliculoestimulante. Cuando se produce
bruscamente el aumento de la hormona luteinizante
en la sangre aparecen los calores, el insomnio,
la depresión.
Cuando existe
una buena circulación los sofocos casi no
existen. Otra circunstancia está determinada
por la relación que tienen los estados de
depresión con la etapa de la vida en
la que hay muchas pérdidas. Los hijos se
van o se casan, los padres son ancianos, se enferman
o se mueren y esto produce una sensación
de desolación y falta de todo que lleva a
la depresión.
Las poblaciones femeninas asiáticas -sobre
todo las japonesas- tienen baja incidencia de síntomas
menopáusicos, de cáncer de mama, de
colon, de endometrio y de enfermedades cardiovasculares.
Gozan de una mayor expectativa de vida, menos osteoporosis
y fracturas de cadera.
Esto se debe a
su dieta con poca grasa y alto contenido en fitoestrógenos
que están presentes en los cereales (granos
de arroz, trigo, etc.) semillas, frutas, verduras
y legumbres (especialmente los derivados de la soja).
Los fitoestrógenos,
que se encuentran en más de trescientas plantas,
son reguladores estrogénicos y tienen actividad
antimicrobiana y antiinflamatoria.
La medicina natural aporta un enfoque terapéutico
en armonía con nuestro sistema biológico,
acercando los múltiples cambios hormonales
que se producen a una mejor adaptación
del organismo, dentro de su nueva situación
de salud.
Pero no solo comprende
los aspectos ginecológicos, también
tienen gran importancia los reumatológicos,
circulatorios o psicológicos.
Pero primero debemos
saber qué se entiende por MENOPAUSIA, CLIMATERIO,
SINDROME MENOPAUSICO. La menopausia es el período
que se inicia después de la última
menstruación, la edad en que se produce oscila
entre los 45 y 52 años, aunque puede aparecer
antes o después. El climaterio es el período
previo a la menopausia, en el que la mujer desarrolla
y presenta una transformación biológica
intermedia entre la madurez sexual y la senectud.
El síndrome
está formado por distintos síntomas
que suelen aparecer previamente o durante la menopausia:
sofocones, palpitaciones, vaginitis atrófica,
aceleración circulatoria periférica
o sequedad cutánea.
Como siempre he
tratado de buscar entre la medicina natural y las
hierbas aquellas que nos ayuden para armonizar los
cambios físicos y síquicos que se
producen. Conocer como actúan y de qué
manera funcionan en nosotros es importante. Aquí
algunas de ellas:
CIMICIFUGA: Usada por los indígenas norteamericanos,
de quienes tomaron conocimiento los primeros colonos,
esta planta ha sido rescatada por la medicina actual
por carecer de efectos secundarios, aliviando
los calores, la depresión, el insomnio y
otros síntomas del climaterio.
Es una planta
originaria de Canadá y de EE.UU. Estudiada
científicamente desde hace algunos años,
viene siendo revalorizada cada vez más y
utilizada con gran éxito.
Su nombre científico
es Cimicifuga Racemosa Nutt. Cimicifuga significa
insectos en fuga, pues se creía que su aroma
los repele. Racemosa alude a su floración
en racimo. Existen otras especies con flores pero
no son las medicinales.
En su composición
química encontramos alcaloides quinozidínicos,
glucósidos triterpénicos, principios
estrogénicos, taninos, ácidos grasos
(oleico y palmítico) ácido salicílico,
fósforo, vitaminas A y B, acteína,
cimicifugina y ácido isoferulico (un tipo
de hierro).
Efectos terapéuticos:
. Actividad hipotensora: disminuye
la tensión arterial en los casos necesarios.
Es un regulador como el MUERDAGO.
. Actividad antiinflamatoria. Reduce
el dolor y la inflamación de las articulaciones
reumáticas y artríticas. Ayuda por
esta función con las molestias de la menopausia.
. Sedante; útil en la ansiedad
y el insomnio.
. Febrífugo: baja la fiebre.
Es un buen remedio para la tos ferina, bronquitis,
asma y catarros.
. Anticolesterol: ayuda a disminuirlo.
. Actividad hormonal: normaliza
el nivel de estrógenos, por lo que es útil
para la Oligorrea (menstruaciones escasas)
Dismenorrea (menstruaciones irregulares y dolorosas)
Síndrome premenstrual (malestar antes de
la menstruación) y Metrorragias (hemorragias
uterinas).
. Su mayor aplicación es
para la menopausia. Alivia los calores, los sofocos,
las palpitaciones y la ansiedad. También
el insomnio y la depresión, al normalizar
los estrógenos mejora la piel y la sequedad
vaginal
Forma de uso. La
hierba como té dos o tres veces por día.
Es una raíz extraña que se debe hervir
antes de utilizarla. Lo ideal y más fácil
es en tintura madre. Se puede tomar durante seis
meses, descansar uno y luego reiniciar el tratamiento.
HIPERICO: Los herboristas la han usado como tónico
contra la ansiedad, tensión, insomnio y depresión,
particularmente la asociada con la menopausia. El
hipericón es muy útil para problemas
de menopausia, ya que alivia los síntomas
de cambio hormonal y la merma de vitalidad. También
alivia las menstruaciones dolorosas.
En la Universidad
de Munich, en 1996 se han realizado estudios que
demostraron una mejoría objetiva a partir
de la segunda semana de tratamiento en los estados
depresivos leves o moderados, sin que se hayan presentado
efectos secundarios indeseables. Esto es digno de
subrayar ya que el hipérico carece de las
consecuencias negativas de otros psicofármacos:
no es tóxico, no causa somnolencia ni se
potencia con el alcohol. Tampoco interfiere con
el sueño o con la actividad intelectual.
Por el contrario el hipérico mejora la calidad
del sueño aun en personas previamente sanas,
normaliza el periodo en el que soñamos. Esta
actividad, la continuación natural de la
actividad onírica, es fundamental en el caso
de los cuadros depresivos. También se comprobó
que el hipérico mejora la memoria, la concentración,
el aprendizaje y el tiempo de respuesta. Útil
en caso de jaquecas y distintos tipos de dolores.
Hasta aquí
la primera parte de nuestro informe. Bastante interesante
verdad? Sobre todo poder conocer algo más
sobre el funcionamiento de nuestro organismo y buscar
la forma de poder mimarnos un poquito más
ahora que podemos creer que se termina una parte
de nuestra vida útil, Pero todo nos enseña
que no es así y que debemos aprender a disfrutar
de cada momento y ciclo de nuestra vida. Quizás
con un poco más de libertad sin miedos, sin
temores, sin sustos inoportunos... Me quedan otras
hierbas muy buenas muy importantes , especiales
también y el buen consejo de nuestro
ginecólogo/a que como generalmente nos conoce
y nos atiende desde hace mucho tiempo, sabrá
también ayudarnos en este momento llamémoslo
especial si?
Hasta la próxima
Mirta
Nora Bogado
Casa Argos