Para
elaborar un Plan de Negocios para PYMES
El
merchandising es una palabra técnica que
designa un trabajo en el punto de venta. No conseguimos,
en castellano, una palabra que puede funcionar como
la traducción precisa. Por lo tanto, los
autores la utilizan así en bruto, sin traducción.
Y, si bien es una palabra del idioma inglés,
los grandes aportes del merchandising vienen de
Francia. Como decíamos en la primera frase
de esta nota, el merchandising apunta a trabajar
en el terreno, en los pocos metros cuadrados del
punto de venta. Para darles una dimensión
y separar los tantos: la publicidad empuja el cliente
hacia el punto de venta, y, una vez en el punto
de venta, ese mismo cliente será "trabajado"
por las acciones de merchandising. De esta manera,
le vamos adelantando que, cuando usted pone avisos,
lo que está buscando es captar clientes,
pero, la cosa recién empieza.
Básicamente,
¿cómo funciona?
El merchandising es la técnica de vender
sin palabras, es decir, solamente a través
de la comunicación visual y de acciones específicas,
todas en el territorio de su local. Esto no excluye
que Usted siga asesorando, siga explicando que los
lupines son excelentes contra el ácido úrico,
que el gluten es una proteína y otras enseñanzas
más. El tradicional procedimiento de atención
personalizada no excluye que Usted también
utilice los recursos del silencio. Al fin y al cabo,
la música es una secuencia matemática
entre sonidos armoniosos y el silencio también
armonioso. Y si entramos a saber de la psicología,
vamos adelantando que el merchandising mueve dos
importantes fuerzas psicológicas:
- la adquisición por impulso
- la evocación (veo, me acuerdo, descubro
que lo necesito)
Para que estas fuerzas operen, debe producirse el
encuentro del cliente con el producto y, cuando
esto ocurra, el producto debe "hablar"
con el cliente a través de la marca, logotipo,
packaging, colores, slogan. ¿Parece difícil?
No lo es. Vamos a entrar en las acciones y usted
podrá concluir que muchas cosas ya las viene
haciendo, con categoría.
Acciones
para hacer Merchandising
a.
Restringir el mostrador
En el pasado, el local clásico se caracterizaba
por el mostrador. Actualmente, el local típico
se caracteriza por la góndola. Podemos decir
que cada uno de esos elementos es el símbolo
de una época o la diferencia entre dos épocas.
Para hacer un eficiente merchandising y producir
ese encuentro entre producto y cliente, sentimos
que el mostrador está de más, es algo
como una muralla medieval. Es un obstáculo
a eliminar o restringir.
b. La exhibición de productos
Los productos se disponen en familias, secciones,
de manera que respondan a los postulados de la clasificación
por usos. El cliente debe encontrarse cara-a-cara
con el producto, sin obstáculos visuales.
Y cada producto debe estar cerca de "sus parientes"
ya que de familia se trata. Porque la mente percibe
el todo en forma de categorías organizadas,
es un mecanismo de percepción. Donde existe
el caos, la acción perceptiva actúa
para "ordenar". Pero, sinceramente, nadie
va a una dietética para ordenar mentalmente
las cosas. De modo que, nuestra forma de exhibir
debe propiciar el orden.
c. Crear una circulación
Crear un recorrido: como se hace en una feria, una
exposición, un museo. En cada momento durante
el recorrido, cada producto en particular debe encontrarse
a solas con el cliente. Eso está en nuestros
arquetipos mentales, puesto que, en los tiempos
de nuestros primitivos ancestros (qué tiempos
aquellos) el hombre recorría la selva, manoteando
una fruta aquí, corriendo un pato por allí,
era un tour por la supervivencia. Hoy día
los tiempos cambiaron, pero nuestro ADN y ARN guardan
esa información. Manos a la obra en su negocio,
disponga las cosas de modo tal que permitan un recorrido.
d. Zonas calientes y zonas frías
En todo local comercial, por más que uno
cuide del recorrido, existen zonas de acceso más
difícil y que, si el cliente puede, va a
obviar. Estas son las zonas frías. Reservamos
esas zonas para los productos de compra obligada.
Por ejemplo: galletas de gluten. La situación
inversa es la zona caliente, que es donde el cliente
va, sea por disposición del recorrido, sea
para pagar en la caja. La balanza genera una zona
caliente. Otra zona caliente es la puntera de góndola,
que, bien utilizada produce grandes beneficios.
e. El nivel en las góndolas
Existen tres niveles para ofrecer los productos
al público: nivel del suelo, nivel de las
manos, nivel de los ojos. El nivel más preciado
es a la altura de los ojos el cual debe ser preservado
para productos en donde la venta por impulso sea
una necesidad y que la rentabilidad sea atractiva
para el comerciante. El nivel del suelo debe destinarse
a los productos de compra necesaria, obligada y
de menor margen.
f. Displays y exhibidores
Permiten, por un lado, exhibir los productos de
una marca y aportan fortaleza de concepto. Pueden
ser considerados como vendedores silenciosos. Determinadas
empresas proveedoras ofrecen muebles, utensilios,
heladeras, carameleras y similares por el sistema
de comodato, es decir, un préstamo gratuito
a cambio de la exhibición.
g. Canastos y carritos
Si tratamos de impulsar la venta, (que de eso se
trata), el cliente no puede circular y quedar limitado
por lo que puede albergar en sus manos. La existencia
de canastos forma parte de la comodidad, es un servicio
al cliente. Estamos frente a un instinto primitivo
y que está grabado en la memoria genética:
algo ancestral que fue la economía de recolección
(ir de aquí para allá, ver unas cerezas
y recolectarlas, encontrarse con una liebre y cazarla).
Por supuesto que si usted es dueño de una
dietética, puede tener canastos artesanales,
de mimbre, por ejemplo. Si tiene un bazar, puede
tener otro tipo de canastos y en caso de una ferretería,
puede tener atractivas cajas de herramientas. Los
utensilios deben formar un conjunto armónico
y reforzar el concepto.
h. Check out
Significa "pago a la salida". El check
out fue un paso decisivo para el merchandising.
Su creador: Joe Weingarten, en Estados Unidos, año
1918. Permite al cliente un recorrido tranquilo,
en contacto con los productos, libre de presiones.
Esto es lo que caracteriza al consumidor en tiempos
de mercado masivo: no interactuar, elegir sin hablar,
pagar y salir. (Aquí no se trata de tomar
partido, decir que está bien o mal, es una
tendencia, nada más). Mucha venta se pierde
porque el cliente ve un producto cuando ya pagó
lo que había pedido. Para agregar un nuevo
producto a su compra, en muchos casos, tiene que
volver a sacar número. El check out evita
esa pérdida de venta y acelera la atención
al cliente. En la vida moderna, la brevedad es la
nueva consigna. Si algo suena a lento, el ser masivo
hace zapping. Condicionados por Internet, si la
cosa tarda en abrirse, la cerramos.
Helio Perotto