Reverenciar lo que nos nutre
Alimentarnos no debe ser un acto mecánico y rutinario. Debemos involucrar nuestra consciencia en el momento de ingerir alimentos, ya que estamos nutriendo nuestro bien más preciado: el cuerpo físico. Por eso algunas recomendaciones que nos ayudarán en este acto de toma de consciencia.
Agradecer el alimento: El sistema de vida moderno nos hizo olvidar un hábito ancestral y universal: agradecer el alimento que vamos a ingerir. Dado que todo es una cuestión energética y vibratoria, es muy importante perder unos segundos antes de empezar a comer, tomar el plato entre las manos, cerrar un momento los ojos y, más allá de nuestras creencias personales, agradecer el alimento que recibimos, merced a la fecundidad de la madre tierra, a la energía del sol y a las manos que le dieron forma. En ese acto impregnamos energéticamente el alimento y nos predisponemos vibratoriamente para el correcto proceso de asimilación, aquietando la mente y el sistema nervioso.
Comer lentamente: La forma en que ingerimos los alimentos tiene tanta importancia como su calidad. Da nada sirve un alimento orgánico y bien elaborado, si lo deglutimos velozmente, sin suficiente masticación e insalivación. Hoy en día todo se hace febrilmente y pensando en otra cosa. El acto de comer no es una excepción. Desarrollar una lenta masticación puede requerir esfuerzo y exigir paciencia. Lleva tiempo modificar un hábito tan arraigado como el comer de prisa, pero es algo muy beneficioso, tanto para el proceso digestivo como para el manejo del estrés.
Ambiente armonioso: También es importante el ambiente en el cual comemos y con quienes lo hacemos. Lo ideal es un lugar tranquilo, con personas afines, manteniendo silencio durante los primeros minutos (concentrándonos en lo que estamos ingiriendo) y disfrutando de un ambiente alegre y distendido. El extremo opuesto son los almuerzos de negocio. Allí estamos más atentos a los temas de conversación que a la comida, bajo tensión, en compañía de gente desconocida y en ambientes ruidosos. Por cierto no siempre puede darse lo ideal, pero intentemos aproximarnos, pues bien vale la pena. Nuestro organismo lo agradecerá y podremos apreciar la diferencia.
Reemplazar los excitantes
Por último, es altamente beneficioso relegar el uso de sustancias excitantes del sistema nervioso. La cafeína (que en pequeñas dosis tiene efectos positivos en el organismo), cuando abunda se convierte en enemigo de nuestros sistemas nervioso, circulatorio y hormonal. Por ello debemos evitar los productos que la contienen: el mate, el té negro, el café, el chocolate y las bebidas cola. Dada la gran cantidad de cafeína que ingerimos a diario (muchas veces sin darnos cuenta), conviene reducir paulatinamente su consumo para evitar síntomas de abstinencia, como la fatiga y los dolores de cabeza. Podemos ir reemplazando el mate con infusiones de hierbas (cedrón, melisa, hipérico, manzanilla, crataegus, pasionaria, valeriana, tilo, etc.), el té negro con té verde, el café con café de cereales, el chocolate con algarroba y las bebidas cola con agua o en su defecto, con frutas o jugos recién exprimidos.
También debemos tratar de eliminar dos elementos que brindan señales bioquímicas de control de la situación, pero que en realidad operan de un modo nefasto sobre el organismo: el tabaco y el alcohol. Sobre el primero es redundante explayarse, sobre el segundo podemos limitarnos a las ocasiones y optando por productos genuinos y naturales (aquí también aplicar aquello de poco pero bueno).
Consideraciones finales
La aplicación de todo lo expuesto le brindará grandes satisfacciones. Seguramente al leer esto, usted estará inmerso en una realidad muy diferente, pero no se impaciente. Recuerde que el manejo del alimento es una de las armas que le permitirá mejorar su calidad de vida. Le aconsejamos abordar el tema con calma y planteándose la política de pequeños pasos. No es posible, ni siquiera aconsejable, que de un día para otro de vuelta todo su sistema alimentario. Eso le provocaría más daños que beneficios.
Un ejemplo es la delicada flora intestinal, donde millones de microorganismos trabajan a nuestro servicio. Sin embargo, una alimentación inadecuada (cargada de antibióticos que inconscientemente ingerimos a través de carnes y lácteos), la desequilibra y la destruye. Cuando cambiamos de alimentación, la flora necesita tiempo para recolonizarse y adaptarse al nuevo tipo de nutriente. Esto se hace más evidente cuando se reduce el consumo de carne y se pasa a dietas vegetarianas.
No olvidemos que el organismo trabaja en homeostasis, es decir con el objetivo de mantener un equilibrio de funciones que sostenga eficientemente la vida y soporte las condiciones adversas, generando el menor daño posible. Esta maravillosa capacidad de adaptación del cuerpo nos permite funcionar en aparente normalidad a pesar de llevar un estilo de vida antinatural. Por ello, remover delicados equilibrios sostenidos durante mucho tiempo, requiere paciencia. El hombre está condicionado fuertemente por sus hábitos y no es conveniente subestimar su poder. Maestros orientales aseguran que hacen falta entre 7 y 8 años para establecer definitivamente un nuevo hábito. Esto explica el por qué de los fracasos cuando en un mes se pretenden cambiar patrones alimentarios que llevan décadas consolidándose.
El consejo es comenzar por un tema a la vez. Aborde una cuestión por semana. Por ejemplo empiece reemplazando los refinados. La semana siguiente ocúpese de los aceites. Luego de las semillas. Y así, cuando quiera darse cuenta, habrá dado un vuelco en su alimentación… y en su calidad de vida. Todo ello sin que su organismo se vea impactado por cambios bruscos. Tampoco se preocupe si no puede optimizar todas las variables. Otórguese tiempo y vaya desarrollando el arte de la flexibilidad; siempre algo es mejor que nada. Las mejoras que irá advirtiendo serán la mejor “zanahoria” para persistir en el intento.
La nutrición eficiente es un simple mapa de ruta. Allí tiene el itinerario; cuanto mejor lo transite, mayor el beneficio. Todo paso dado es ganancia. Nadie más que usted gozará los resultados. Si necesita ayuda o tiene dudas, estamos a su disposición para orientarlo. No dude en consultarnos.
María
Cristina Castells y Néstor Palmetti
www.prama.com.ar