El cuerpo humano es sabio
y para poder cumplir todas sus funciones necesita
vitaminas. Estas, junto a los minerales permiten
mantener sanos a los hombres y las mujeres, siempre
y cuando se respeten los valores diarios fijados
por las distintas organizaciones encargadas de informar
su importancia.
El término vitaminas esta formado por dos
palabras: Amina y Vital, que significa que son sustancias
vitales para la vida. Las vitaminas son compuestos
orgánicos (es decir que provienen de seres
vivos como las plantas y los animales) imprescindibles
para el desarrollo normal de los procesos químicos
en las células del organismo. Se clasifican
como liposolubles (vitaminas A, D, E, K) o hidrosolubles
como la C y el complejo B.
Si usted come las porciones recomendadas de cada
uno de los cinco grupos alimenticios, su dieta aportará
todas las vitaminas y los minerales que necesita,
pero los estudios revelan que solo un porcentaje
menor de personas consume suficientes frutas y verduras,
y que la mayoría de los adultos no ingiere
la ración recomendada de varios nutrientes
importantes.
A
continuación detallaremos las vitaminas más
importantes:
Vitamina E: los estudios
indican que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario,
prevenir las cataratas y frenar el avance del mal
de Alzheimer. También puede ser benéfica
para el corazón al reducir la oxidación
de las lipoproteínas de baja densidad (colesterol
malo, causante de la arteriosclerosis) y al actuar
como anticoagulante. Las fuentes de vitamina E son
algunos alimentos grasos como los aceites vegetales,
germen de trigo, nueces y semillas. En exceso pueden
provocar hemorragias y quienes tienen tendencia
a sangrar fácilmente padecen trastornos de
la coagulación.
Vitamina
C: hay pocas pruebas que previene
el resfrío, pero algunos estudios indican
que tomar grandes dosis durante varios días
al inicio del resfrío alivia los síntomas
y reduce su duración. La vitamina C contribuye
a mantener sanos los huesos, los dientes y los vasos
sanguíneos. Estimula la absorción
de hierro. Algunos ejemplos de este tipo de nutrientes
son el jugo de naranja, el tomate, las papas y las
verduras. En exceso pueden producir a la larga cólicos,
nauseas y diarrea.
Vitamina A: es necesaria
para el crecimiento de la piel, los dientes, las
encías, los ojos y el pelo. Los síntomas
de falta de este tipo de vitaminas se ponen en evidencia
porque aparecen los siguientes signos: piel seca,
ceguera nocturna y ceguera. Proviene de la leche,
la manteca, la carne, los huevos, la zanahoria y
el tomate.
Vitaminas B: se pueden
dividir en B1, B2, B6 y B12.
La vitamina B1 tiene como función obtener
a partir de los alimentos mediante la estimulación
del metabolismo del azúcar y los ácidos
grasos. También favorece el funcionamiento
del aparato circulatorio y el sistema nervioso.
Las vitaminas B2 son necesarias para la piel porque
participan en la transformación de los hidratos
de carbono, las proteínas y las grasas en
el organismo. Otra de sus funciones es liberar energía
para las células. El grupo B6 es necesario
para la estimulación de las proteínas
y participa en la formación de glóbulos
rojos y favorece el correcto funcionamiento del
sistema nervioso.
Por su parte las B12 previenen ciertas formas de
anemia y son necesarias
para la formación de glóbulos rojos.
Vitamina K: es necesaria
para la coagulación de la sangre. Su deficiencia
dentro del organismo se evidencia por la aparición
de los siguientes signos: hemorragias, trastornos
de la coagulación sanguínea. Se encuentra
en los cereales, el aceite y la manteca.
Vitamina D: el calcio
no es muy útil si no es acompañado
por una ración suficiente de esta vitamina
que permite asimilar el calcio y el fósforo.
Se encuentra en pocos alimentos como la leche, la
manteca o los cereales. También se acumula
en la piel por exposición a los rayos solares.
Por lo general las personas mayores son las más
propensas a la falta de este nutriente por la dificultad
para absorberla de los alimentos.
Vitamina H: participa
en la formación de los ácidos grasos
y en la producción de energía, también
es necesaria para numerosas reacciones químicas
del organismo. Se encuentran en la carne, la leche,
el huevo
y en los maníes.
Vitaminas PP: la carne es la fuente
principal de este tipo de vitaminas. Son importantes
porque intervienen en las reacciones generadoras
de energía en las células y favorecen
la función del sistema nervioso. Su baja
cantidad en el organismo puede generar trastornos
en el estado de animo, inflamación de las
encías y diarreas.
La importancia de los distintos tipos de vitaminas
se debe a que preservan la salud porque son indispensables
para mantenerse en óptimas condiciones físicas
y gozar de buena salud. La falta de cualquiera de
estas afecta al normal funcionamiento del cuerpo.
Domingo
Iacopino