Luego de las revolucionarias
declaraciones de Copérnico, fue necesario
el paso de otro siglo para desarraigar la idea de
un "cielo perfecto, sobre una sociedad imperfecta",
al ser demostrado por Johannes Kepler (alemán,
1571-1630) que: "las mismas leyes que gobiernan
en los cielos... gobiernan en la tierra".
Sus
leyes del movimiento planetario, explican el principio
de formación del remolino de las Galaxias,
los Huracanes y del Agua que desagota en la pileta.
Fue
muy difícil para Kepler admitir lo que sus
cálculos daban: una elipse.
La idea de un cielo perfecto se desmoronaba para
dar lugar a una geometría variable por la
interacción del medio.
La
rotación y el eje continuaron prevaleciendo,
pero las variables de velocidad y distancia de los
planetas al Sol, llevaron a Isaac Newton a calcular
la relación que existe entre ambas y así
elaborar su célebre ecuación de la
fuerza de gravedad.
Sus
estudios del movimiento circular lo llevaron a afirmar
que la Tierra no es una esfera perfecta, sino que
tiene una deformación en el ecuador por la
fuerza centrífuga.
Se
la describe como achatada en los polos, aunque así
la vemos, está mal expresado, porque nos
lleva a pensar que algo actúa en los polos
mientras que en realidad, lo hace en el ecuador.
El radio del ecuador por la fuerza centrífuga,
que supera la baja fuerza de gravedad, está
alargado con referencia al radio polar o eje, que
no recibe acción centrifuga ninguna.
La
esfera, sólo sería posible (perfecta)
en un medio donde todas las fuerzas actuantes estuviesen
en perfecto equilibrio, de lo contrario no lo será.
Una
esfera sólo es esférica cuando todos
los puntos de su superficie están en equilibrio
con el medio. No habiendo situaciones de equilibrio
en el universo, la esfera es una utopía.
La
esfera permanece en la memoria del universo, y obliga
al movimiento a tornarse esférico, pero ella
sólo existe en un instante del tiempo. Hay
un único instante en que puede llegar a concretarse,
de ahí para adentro o para afuera, existe
una desarmonía.
Al observar un huevo de gallina vemos que éste
dejó de ser esférico. En el interior
del cuerpo del ave se desarrolla en esferas concéntricas,
cubriendo unas a otras desde la yema a la cáscara.
Completado su crecimiento es expulsado hacia afuera
del cuerpo del animal, viajando a través
del intestino hasta salir por el ano de la gallina.
Al ser presionado por el ano, el huevo se achata
en el frente y se afina hacia atrás, mientras
el ano, se cierra nuevamente.
Este
proceso es análogo al que sufre la gota de
agua en su caída. La esfera de agua es presionada
por las moléculas del aire y se deforma,
adoptando la típica forma de lágrima.
A diferencia del huevo ésta es menos rígida
afinándola más en la "salida".
La
materia, en estado líquido, asume la misma
forma en movimiento. Como era de esperarse, los
gases también adoptan la misma forma
en movimiento, esto podemos verificarlo con un simple
experimento: tome un recipiente transparente llénelo
con algún líquido viscoso y translúcido
(detergente, miel, etc.), tápelo bien y luego
gírelo rápidamente invirtiéndolo,
se formará una burbuja de aire que quedará
atrapada, pero ésta al ser más liviana
ascenderá por el líquido. Si éste
es lo suficientemente viscoso, aquella burbuja de
aire, por un breve instante adoptará la forma
de lágrima invertida.
Esta
forma (lágrima invertida), es aprovechada
por los globos aerostáticos para favorecer
su ascensión, una "lágrima invertida
de aire caliente que se eleva sobre el aire frío".
Cuando ilustramos una vela encendida, espontáneamente
a la llama le damos forma de lágrima: el
aire que calienta en su entorno, se eleva presionando
a la llama.
¿Podría
la energía estar sufriendo la misma deformación?
Alejandro
A. Lorenzo
De: La Simetría del Espacio