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Informe Convivir: El ajo
Ajo, un poco de historia y algunas recetas


AjoSe dice que lo primero que hizo el abuelo de Enrique IV tras el nacimiento del futuro rey de Francia, fue frotarle los labios con un diente de ajo antes de untárselos con algunas gotas de jurançon, un vino blanco fuerte y oloroso. El abuelo cumplía así con una costumbre destinada a proteger al recién nacido contra los malos espíritus. Pero, al mismo tiempo, le hacía tomar su primer fortificante y su primer vermífugo. Ya que estas son dos de las más importantes propiedades de esta liliácea, que posee también muchas otras.
Pese a todas sus virtudes, el ajo tiene un defecto capital: impregna de tal modo las mucosas que es difícil, tras haberlo consumido, librarse de su olor. Los antiguos se las arreglaban bastante bien masticando una rama de perejil o comiéndose a mordiscos una manzana. Hoy en día, una pastilla de chicle permite obtener el mismo resultado.
Es este aroma poderoso lo que le valió, entre los griegos, el sobrenombre de "rosa hedionda", lo que no impidió en absoluto que los helenos, y en particular los atenienses, lo consumieran abundantemente, sobre todo en el transcurso de los Juegos Olímpicos, a fin de darse fuerza y valor.
Los romanos mezclaban ajo picado en la comida de sus gallos de pelea a fin de aumentar su agresividad.
Sabiendo esto, y antes de ver los múltiples beneficios que pueden esperarse de él, veamos primero sus contraindicaciones:
Hay que evitar tomarlo si uno está afectado por una enfermedad de la piel como el eccema, cuyas manifestaciones podría agravar.
También hay que evitar dárselo a las mujeres que alimentan a sus hijos, ya que altera su leche, con lo que podrían provocar cólicos a los bebés lactantes.
Puestas aparte estas dos excepciones, el ajo conviene a todos y tiene efectos benéficos sobre casi todo. Estimula el corazón, hace bajar la tensión arterial y activa la circulación de la sangre, facilita la digestión, se opone a la proliferación de los microbios, hace bajar la fiebre, ayuda a la eliminación de los parásitos y facilita incluso la expectoración, lo cual le vale el ser considerado como un antídoto del tabaco.
La mejor forma de consumirlo -la más sabrosa además- es por supuesto incorporándolo, preferentemente crudo, a las salsas.
Si se buscan unos efectos más rápidos y profundos, hay otras preparaciones más específicas que resultan más recomendables.
Para hacer bajar la tensión: un diente aplastado y puesto en maceración por la noche en un vaso de agua, a beber por la mañana en ayunas.
Para catarro nasal: respirar varias veces al día un diente de ajo aplastado o cortado a trozos.
Contra las lombrices intestinales y también la hidropesía: dos veces al día, una decocción de 25 gr. de ajo para un vaso de agua o de leche (dejar cocer a pequeños hervores durante 20 minutos.
Contra la tos, el catarro bronquial y, en general, las afecciones pulmonares: echar 250 gr. de agua hirviendo sobre una cantidad variable de ajo picado (para los adultos, 50 gr.). Dejar macerar durante doce horas y tomar cada dos horas una cucharada sopera.

Del libro “Los remedios de la abuela”.
Jean Michel Pedrazzani

Efectos del ajo


Durante la Primera Guerra Mundial su uso estaba muy extendido: Se impregnaba en los vendajes con el fin de evitar infecciones. También lo usaron los rusos durante la Segunda Guerra Mundial; cuando sufrían escasez de antibióticos recurrían tanto al ajo que acabó llamándose "la penicilina rusa".
Los compuestos del azufre de esta familia (Liliáceas) reduce los efectos cancerígenos de las nitrosaminas y de los compuestos que se generan en la carne quemada y durante la combustión del tabaco.
El ajo promueve la muerte de las células en cáncer de colon, mamas, riñón, pulmón y próstata, así como en la leucemia.

 

Crema fría de ajos


Sopa de ajos
Ingredientes

4 dientes de ajo grandes
100 gramos de almendras
1 cucharada de aceite de oliva
2 cucharadas de agua muy fría
Sal, pimienta negra


Preparación

Procesamos todos los ingredientes hasta obtener una crema muy fina. Si hiciera falta, agregar más oliva o más agua.
Esta crema se presenta acompañando distintas verduras grilladas en láminas finas, como berenjenas, zuchinis o ajíes rojos y verdes.
También resulta deliciosa para untar rodajas de pan tostado.

Ajo para el fortalecimiento del sistema inmunológico


El ajo es un antibiótico natural que estimula el sistema inmunológico y aumenta la efectividad de los glóbulos blancos y células T. Bloquea la producción de toxinas por los gérmenes. Es una llave para lograr una inmunidad óptima y protección contra las infecciones.
Por lo menos doscientos compuestos han sido identificados en los dientes de ajo, incluyendo más de setenta compuestos de azufre; las vitaminas A, B1, y C, minerales como el calcio, cobre, hierro, magnesio, potasio, selenio, y cinc, vitaminas como flavonositos, y los ocho aminoácidos esenciales y nueve no esenciales únicos. Muchos de estos micronutrientes contribuyen a la inmunidad, aunque las cantidades en un solo ajo podrían ser muy pequeñas.
El ajo es un antibiótico potente e inhibidor de muchos gérmenes. También tiene propiedades anticancerígenas muy poderosas.
Benjamín Lau, Profesor de microbiología de Loma Linda Escuela de Medicina, de Costa Rica, encontró que un antiguo extracto japonés de ajo reforzó significativamente la habilidad combativa de las células macrófagos. Los macrófagos son una parte importante de las defensas del cuerpo.
Investigadores japoneses de Kyoto informaron que ese antiguo extracto de ajo japonés suprimió la primera fase de promoción de un tumor. Científicos del Instituto Nacional del Cáncer y de la Sociedad Americana de Cáncer publicaron una revisión de las maravillosas propiedades anticancerígenas del ajo.

La receta secreta de los monjes del Tibet


Cabeza de ajoContiene sales minerales y pequeñas cantidades de vitaminas A, B1, B2, B6, C, principios activos, aceite esencial: aliina, enzimas. Estas y otras sustancias le confieren propiedades depurativas, germicidas y descongestionantes, por su poder bactericida y antibiótico.
Activa la secreción gástrica y la motilidad de las paredes intestinales, empleándose en procesos fermentativos digestivos, parasitosis intestinal, colitis. Actúa como profiláctico en enfermedades infecciosas, ayuda en la circulación y fluidificación de la sangre y en procesos de arteriosclerosis, hipertensión arterial, várices. Combate anemias, aumentando la formación de glóbulos rojos; se utiliza en artritis, ciática, reumatismo, menopausia, hemorroides.
En afecciones bronquiales ayuda a expectorar el catarro pulmonar, alivia estados de asma, y tos ferina.
Estimula el funcionamiento de órganos y glándulas: hígado, páncreas, tiroides, pituitaria y suprarrenales. Tiene beneficios sobre la diabetes por su acción hipoglucemiante y ayuda a descender el colesterol.
Exteriormente facilita la cicatrización y en forma de cataplasma caliente sirve para combatir y madurar forúnculos y abscesos.
Como carece prácticamente de sodio es el condimento ideal para los que no pueden comer sal. Es antioxidante y contiene selenio.
La siguiente receta, encontrada en el año 1972 en un monasterio entre las montañas del Tíbet, indica cómo preparar un producto que según la tradición de ese país, cura casi todas las enfermedades.
Lo que si se recomienda es paciencia, ya que, aunque es muy eficaz, actúa muy lentamente.
De todas maneras, si lo va a preparar, tómelo con precaución y siempre como apoyo de su tratamiento médico. La consulta al profesional seria importante para ayudarlo a decidirse.
Según los lamas, este preparado de extracto de ajo cura un sinnúmero de enfermedades:

• Limpia el organismo de grasas y cálculos depositados.
• Mejora el metabolismo y, los vasos sanguíneos se hacen más elásticos.
• Recupera el peso normal.
• Previene y mejora la arteriosclerosis.
• Resulta bueno para la isquemia, sinusitis, hipertensión y enfermedades broncopulmonares.
• Acaba con el dolor de cabeza.
• Usado para la trombosis del cerebro, artritis, artrosis, reumatismo, gastritis, úlceras de estómago y hemorroides.
• Ayuda a solucionar problemas de vista y oído.
• Es un revitalizante que ayuda a la recuperación total del organismo.

Preparación
Se necesitan 350 gramos de ajo triturado y 250 cc. de aguardiente o alcohol de cereales. Se colocan ambos en un frasco de vidrio oscuro, tapado herméticamente, en la heladera, durante 10 días.
Luego de este período se filtra con un colador muy fino o con género y se vuelve a guardar el líquido en la heladera 2 días más.
El líquido resultante debe tomarse en gotas con un poco de leche o agua, antes de las comidas
Yo cumplí mi parte, encontré la receta, se las copié, busque las propiedades terapéuticas, les propuse como consumir este bulbo conocido como Allium, que significa "ardiente o abrasador del paladar" y que según vimos sirve para todo. Les dejo la idea de hacerlo o no; de preparar esta extraña forma de utilización y descansar después durante cinco años.

Mirta Nora Bogado
Casa Argos

El ajo


• Depura la sangre
• Mejora la circulación
• Combate trastornos intestinales
• Alivia problemas respiratorios
• Favorece tejidos, músculos y huesos
• Es desinfectante del organismo

 

Pelar los ajos


Pelar ajos
Para pelar ajos cómodamente, se colocarán antes en un poco de agua. De este modo se les extraerá la piel con mayor facilidad.

 


Ajo sin olor


Si le gustan los ajos, pero no se atreve a comerlos porque le molesta el olor que dejan en la boca, mastique al terminar la comida unos granos de café crudo, unas hojas de perejil o unas cuantas semillas de cilantro. Ni rastro de olor en su aliento.

 

Edición Impresa
Convivir Marzo 2011
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