EI aspecto exterior de una fruta, de una legumbre o de una hortaliza no indica su verdadera calidad.
El Prof. W. Schupan, Director del “Centro Federal de Investigación sobre la calidad de los Productos Agrícolas”, de Geisenheim (Alemania), cultivó tomates y zanahorias sobre un suelo abonado con estiércol simplemente preparado y otro con estiércol al que había adicionado un abono mineral completo (nitrógeno, ácido fosfórico y potasio).
Sobre esta base estudió la influencia del contenido en caroteno (precursor de la Vit. A). El aporte suplementario de abono completo aumentó el contenido en caroteno en un 58% en los tomates, y en un 23% en las zanahorias.
Alimentando a niños con legumbres cultivadas con abono completo, pudo comprobar que el contenido de su suero sanguíneo en Vit. A se había multiplicado por cuatro, respecto del contenido en el suero de los niños alimentados con legumbres que no recibieron este abono.
La diferencia se tradujo claramente en el aumento diario de peso en los niños: el grupo alimentado con legumbres que habían recibido el abono mineral, alcanzó un peso diario superior en un 28%.
Schuphan ha demostrado (Munich, 1953), entre otros ejemplos, que el contenido en Vit. C de las manzanas puede variar en grandes proporciones. Cita el caso de dos variedades “Ontario” y “Geheimrat Oldenburq”, las cuales, a excepción de su tamaño, ofrecen el mismo aspecto e idéntico color. Es imposible distinguirlas entre sí, y, sin embargo, poseen un contenido muy diferente en Vit. C.
En 1.260 determinaciones realizadas en manzanas “Ontario” se encontró un contenido medio de 20,6 miligramos de Vit. C por 100 gramos de materia seca. En cambio, los 2.806 análisis de manzanas “Geheimrat Oldenburg” indicaron una media de 3,1 miligramos de Vit. C por 100 gramos, o sea SIETE VECES MENOS.
Se compararon los efectos de estas dos variedades de manzanas en la alimentación de cobayos. Estos animales no se vieron protegidos contra el escorbuto mediante una administraci6n diaria de 10 gramos de manzanas “Geheimrat Oldenburg”, mientras que dos gramos de manzanas “Ontario” bastaron para protegerlos contra esta “enfermedad” (carencia metabólica).
Se hizo asimismo la comparación de estas dos variedades de manzanas en niños. A las tres semanas de consumo de estas manzanas se comprobó que el grupo que consumía las llamadas “Ontario” poseía una sangre dos veces más rica en Vit. C que los niños que comieron las manzanas “Geheimrat Oldenburg”.
Dos manzanas idénticas no ejercen la misma PROTECCION contra el escorbuto, pues su contenido en Vit. C varía en grandes proporciones, y también -sobretodo-, la misma variedad cultivada en dos suelos diferentes. Como es sabido, los elementos minerales ejercen una influencia notable sobre el contenido en vitaminas de los productos vegetales.
Vemos, pues, que la noción de calidad “externa” es a la vez insuficiente y equivoca. Entre dos variedades de manzanas que ofrecen idéntico aspecto, una de ellas posee una TOXICIDAD NEGATIVA (por carencia), ya que su pobreza en Vit. C le priva de la mayor parte de su poder PROTECTOR contra el escorbuto.
Las carencias en los productos agrícolas sólo preocupan a los interesados si se traducen en una pérdida comercial. Mientras sólo se trate de un “valor biológico” relativo para el hombre, no se le da ninguna importancia.
La carencia de cobre (toxicidad negativa) en el suelo de ciertas regiones de huerta, se han estudiado no porque pudiera perjudicar a la salud humana (CANCER), sino porque producía tal fragilidad en la piel de las cebollas que éstas se rompían durante su clasificación y transporte.
En efecto, J. E. Knott (1933) comprobó en el Estado de Nueva York que las cebollas producidas en suelos muy ricos en materia orgánica en descomposición y húmedos -llamados mucks- tienen una piel tan fina que se rompen en el transcurso de las distintas manipulaciones, lo que acarrea importantes pérdidas económicas para los productores y comerciantes.
Después de estudiar la cuestión se descubrió que la causa de esta imperfección se debía a una carencia de cobre en el suelo. El aporte al suelo de un abono de cobre, remedió este defecto.
Aún hoy, a los 71 años de esta crucial experiencia, y luego de fundamentales trabajos sobre la importancia del COBRE en la dieta, no tenemos noticias que se prescriban reacciones con cobre a los humanos enfermos de cáncer (en rigor de verdad “enfermados” diría Arturo Capdevilla), y menos aún que se recomiende la dieta HIGIENICO-PREVENTIVA DEL CANCER en las escuelas y familia en general.
Es francamente lamentable que se limite el “control de calidad” a las repercusiones económicas y comerciales. Los análisis físico-químicos no podrán ayudarnos con verdadera eficacia hasta que se realicen en el hombre o sobre el animal, más que sobre el suelo y la planta.
Debemos pensar en la “calidad biológica, es decir, en el HOMBRE”, como punto de partida y de llegada de toda nuestra ciencia. La verdadera medicina (la humana, no la empresaria), la higiene y la educación sanitaria deben exigir un concepto de CALIDAD BIOLOGICA que no perjudique a la salud humana.
Jorge Antonio Tallon