Nada mejor que recurrir a la antigua sabiduría de las mujeres de todos los tiempos para dar vida y brillo al cabello.
La infusión de hojas de nogal, por ejemplo, fortalece y tonaliza los cabellos oscuros.
La manzanilla ayuda a mantener el tono claro y el brillo de los cabellos rubios y castaños. El perejil bien picado, macerado en jugo de limón, da fuerza a los cabellos débiles.
Las decocciones de ortiga y cardo activan la circulación periférica del cuero cabelludo. También recurrían a frotaciones con aceite de ricino para revivir los cabellos y al clásico lavado con yema de huevo para estados de gran debilidad capilar.
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