En la maleta de Marco Polo
El jengibre (Zingiber officinale) es un rizoma (tallo subterráneo) de una planta perenne tropical. Una vez se extrae y limpia, se deja secar al sol durante una semana, en la que pierde tres cuartas partes de su peso y se convierte en la especia exquisita y deliciosa que todos conocemos y apreciamos.
Procedente de India (su nombre viene de Gingi, en la región de Pondichery) ya era conocida por los romanos, quienes la hacían traer en pequeños jarrones de arcilla.
Marco Polo descubrió el jengibre en el siglo XIII en China, donde se conocía desde hacía siglos como lo muestran los escritos de Confucio que datan del año 500 a. C.
El mejor jengibre proviene de la región india de Malabar y también de Jamaica, China, Nigeria y Nicaragua.
Cocinar con jengibre
El jengibre se utiliza en las mezclas de curry y de otras especias y también en salsas para ensaladas y repostería. Hubo una época en que se añadía jengibre al vino y a la cerveza.
En seco pica bastante y es extremadamente aromático. Es un buen ingrediente para caldos y pucheros, y puede sustituir a la pimienta.
En polvo es ideal para la repostería y el pan. Se utiliza tanto en la masa de pasteles como en galletas. Los chinos lo cocinan con la salsa de soja en salteados de carne. Dulce es exquisito en las tartas de frutas y de chocolate; o sencillamente sólo.
En el mercado se puede encontrar el jengibre entero y a veces conserva de jengibre y jengibre encurtido, aunque no es frecuente.
Consejos
- Una pizca de jengibre dará sabor a las frutas como piña, melón, y kiwis.
- Mezclar 1 cucharadita de jengibre en las macedonias para realzar su sabor.
- Como aperitivo, espolvorear jengibre sobre el melón.
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