José: Mi querido doctor, cuando yo era pequeño
y lo visité en su consultorio por primera
vez acompañado por mi mamá, usted
durante nuestra primera entrevista de casi 2hs,
estuvo escuchando y luego repreguntando algunas
cuestiones de mi vida desde que nací al
momento de la consulta, en la que tenía
10 años por aquel entonces.
Muy puntilloso me pareció, con diversas
observaciones sobre mis conductas, de cómo
nací, de las enfermedades de los primeros
años, mi relación con mis padres,
con mis hermanos, con mis deseos alimenticios,
etc. ¿Se acuerda, doc? No me gustaba bañarme
ni en broma.
Doctor: Mi querido José, todas
esas cosas que te fui preguntando eran cosas que
hacen a la historia clínica homeopática;
el médico necesita conocer toda tu vida
para construir una historia biopatografica y a
su vez pueda darte un remedio que corresponda
a esta historia.
José: ¿Y por qué
me dio Sulphur?
Doctor: Cuando viniste por primera vez
eras un niño caluroso, te hacía
mal el calor de la ropa, dormías destapado,
te molestaba el calor de los pies y los sacabas
fuera de la frazada en pleno invierno.
El sol te producía dolor de cabeza y cuando
un día tuviste un cuadro gripal, tenías
la cabeza caliente con los pies fríos,
y te aliviabas con aplicaciones de paños
fríos, el síndrome febril.
Cuando te revisé y eras muy pequeñito
tenías todos los orificios del cuerpo bien
rojos.
Te gustaban los dulces, lo salado, los picantes
y fundamentalmente las grasas.
Tenías un fuerte apetito a las 11 de la
mañana.
Tu mamá me contaba que comías muchas
veces sin tener hambre, inclusive a escondidas
de tus padres. Te hacía mal la leche y
los farináceos, tenías mal aliento
al despertar y transpirabas con mal olor, tenías
una especie de olor a perro mojado.
Todos tus síntomas eran del lado izquierdo.
Eras un niño al que en las uñas
siempre se le notaban los puntos blancos y debajo
de las uñas siempre tenías tierra.
Te acordás que tu madre te trajo porque
sufrías de asma y que siempre se presentaba
de noche y te despertaba la fatiga.
De noche tenías sueños cómicos
y muchas veces te reías durmiendo.
Cuando ibas en auto te hacia mal cruzar los puentes.
Recuerdo que eras un niño desordenado,
egoísta, no te gustaba prestar ningún
juguete ni nada que fuera tuyo; eras orgulloso,
y si tu mamá te ponía una ropa limpia
a la mañana enseguida la ensuciabas.
Por todas estas cosas te di Sulphur y te curaste
del asma y transformaste varios aspectos de tu
vida de relación, podías compartir
más, etc., etc.
José: Hoy a 25 años de
mi primer consulta y 22 años de no vernos,
me vuelve a prescribir Sulphur, ¿por qué?
Doctor: Personalmente creo que cuando
un médico identifica un remedio constitucional
en un paciente, este va a funcionar durante toda
la vida. Si bien hay algunas excepciones, creo
que esta es la realidad de la homeopatía.
José: ¿ Dr., pero mi consulta de
hoy es por mi gastritis que nada tiene que ver
la consulta de mi infancia que fue el asma y que
por otra parte, tengo totalmente superada?
Doctor: Nosotros creemos que la enfermedad
es la expresión de nuestra energía
vital desequilibrada y que puede tener varias
maneras de materializarse; tantas como nombres
de enfermedades existan, pero esta también
tiene un orden posiblemente miasmático.
José: No sé qué
es eso de lo miasmático y no me interesa,
lo que sí quisiera saber es qué
cosas identificó en mí para volver
a hacer un diagnóstico similar al de la
infancia y me volvió a curar 25 años
después de nuestro primer encuentro.
Doctor: Fíjate José, que
hoy ya no sos desordenado como cuando eras niño,
sino todo por el contrario sos una persona muy
pulcra, muy bien aseado, sos un ejecutivo, que
siempre que viniste a la consulta traías
puesto un traje impecable, pero seguís
manteniendo algunas cosas, como por ejemplo la
calurosidad, tus deseos de dulces y salados.
José: ¿Y respecto de la
personalidad?
Doctor: Bueno José, ahora ya
tenés otra edad y pudiste hablar de otras
cosas como por ejemplo la ansiedad de conciencia.
José: ¿Qué es esto
de la culpa y de dónde viene Doc?
Doctor: Recuerdas cuando me hablabas
de que te hacías reproches constantemente
y sentías rabia por tus propios errores,
que además eras una persona muy impetuosa
pero de rápido arrepentimiento? Todo esto
está relacionado con la ansiedad de conciencia.
Hoy como cuando eras niño, ya no me hablas
de tu egoísmo en no prestar los juguetes,
pero sí lo haces de tu miedo a la pobreza
a pesar de tener un muy buen pasar económico,
y tu ansiedad por tus negocios, y ahora en la
adultez resurgió la avaricia que no se
podía identificar en tu infancia.
También me pudiste hablar de tu ansiedad
de conciencia, el miedo a la muerte y la falta
de confianza. Estas características hacen
a una imagen muy fuerte para diagnosticarte Sulphur.
José: Mire Doc, la verdad, no
lo entiendo. Lo que sí sé es que
en dos meses se me fue la gastritis, volví
a estar mejor con mi mujer y mis hijos, pude de
alguna manera poder pensar que tengo que ser más
solidario con los que sufren y con los humildes,
en fin, un cambio bastante completo en mi vida.
Doctor: Eso es lo que pretende la homeopatía
con el remedio bien elegido, producir un cambio
en la totalidad.
José: ¿Qué es la
totalidad de lo que usted habla?
Doctor: Es un poco difícil tal
vez de explicar porque es un lugar en donde habita
lo psíquico y lo físico en simultaneidad.
Algunos autores hoy a esta, le asignan un lugar
en lo biológico y otro en lo psíquico,
pero creo que es un problema posiblemente semántico
ya que considero que para la homeopatía,
la evolución está inscripta en cada
persona y en sus diferentes expresiones.
José: Sigo sin entender ¿por
qué me curé con la homeopatía?
Doctor: Posiblemente en el diagnóstico
identifiqué tus síntomas con los
expresados en la patogenesia de Sulphur y por
similitud te pudiste curar.
José: Doctor explíqueme un poco
lo de la ley de semejanza o similitud
Doctor: Es una ley que se cumple cuando
la curación ocurre, ya que se fusionan
los síntomas que el médico identifica
en el paciente con los que la patogenesia del
medicamento dieron. O sea es la verdadera ley
del amor ya que la homeopatía cura por
el amor de un semejante.
José: ¿Por qué
uso la metáfora del amor?
Doctor: Porque la palabra amor significa
no muerte, son los caminos de la vida que transitan
para evitar la muerte.
José: Gracias Doc, por hoy me
agotó. Será hasta la próxima.
Doctor: Hasta la próxima.
Dr. Sergio
M. Rozenholc