Vivimos
en un época en que muchos hablan de la Nueva
Era y no todos conocen lo que significa. Algo parecido
sucede con la Metafísica, no todos los que
hablan de ella saben qué disciplinas comprende.
Por definición, llamamos Metafísica
al conocimiento de los principios primeros y las
causas de las cosas, ello abarca los estudios acontecimientos
o fenómenos que van mas allá de lo
físico.
Metafísica
es la ciencia que se ocupa de la Mente Superior
o alma de las personas y tiene por objetivo que
se produzca la unión del hombre físico
con el Hombre espiritual.
Todas las personas llegarán a adquirir conocimientos
metafísicos. Algunas ya lo lograron y otras
todavía no se sienten intere sadas en el tema.
A cada uno le llega su momento de maduración.
Todos somos parte de Dios y cada uno Lo expresa
a su manera. Somos dioses en embrión que
aprendemos por medio de la experiencia y para eso
estamos en esta escuela que es el planeta Tierra.
Venimos
a aprender y a evolucionar, y mas que a aprender,
a recordar, ya que dentro de cada uno está
guardado todo el conocimiento y la tarea más
importante que nos toca realizar es recuperar ese
Poder que atesoramos y manifestarlo.
Los Guías de la Raza, Maestros o Hermanos
Mayores que venera cada religión (Buda, Moisés,
Krishna, Zoroastro, Jesús) fueron muy claros
en sus mensajes: cada persona, mediante el trabajo
interior, llegará a convertirse en un Dios.
Si todavía no lo acepta, lea Santo, Iluminado
o Maestro. ¿Y en qué consiste ese
trabajo interior? Sin lugar a dudas, en darse cuenta
que no existe la separación sino la Unidad.
Más claro: la gente, el planeta, el sistema
solar, la galaxia, los universos, somos células
de un Unico Ser que nos contiene a todos y vernos
separados uno del otro es la ilusión que
tenemos que vencer para trascender de esta forma
de vida a otra más elevada.
Este
es el secreto de los Santos y el conocimiento de
los Angeles: SOMOS UNO CON DIOS.
¿Cómo practicamos el trabajo interior?
Intentando
vencer la personalidad para manifestar nuestra parte
divina.
¿Cómo se vence la personalidad? Se
trata de un trabajo arduo y constante que a veces
lleva toda una vida (o más).
Vencer
la idea de la separación, ver en las otras
personas la misma manifestación de Dios que
hay en nosotros.
Es
en ese momento cuando de nuestro interior surgen
preguntas cuyas respuestas resultan iluminadoras:
¿Vale la pena que discuta para demostrar
que tengo razón? ¿La Verdad necesita
que se la defienda?
Cuando sentimos orgullo crece el Ego y cuando crece
el Ego nos alejamos de la divinidad.
Otra forma de trabajo interior: darse cuenta que
todo es ilusión. ¿Acaso el cielo es
azul? ¿Existen el tiempo y el espacio fuera
de la Tierra? Si el tiempo no existe y resulta únicamente
una convención para vivir en el planeta,
¿no acontecerán a la vez el pasado,
el presente y el futuro?
Cuando hacemos la división de materia y espíritu,
¿pensamos que los átomos que componen
la materia son energía, por lo tanto: lo
material y lo espiritual, no se diferenciarán
por la velocidad de la vibración? Cuando
decimos que una pared es sólida, en realidad
reconocemos que no somos lo suficientemente pequeños
como para atravesar los átomos que la componen.
Y,
cuando pensamos que estamos parados en "tierra
firme" la verdad es que lo hacemos sobre las
placas tectónicas del planeta, que están
en movimiento continuo. Como también se mueve
esta nave que es nuestra Madre Tierra, en el espacio.
Como
no se trata de pensar demasiado sino de producir
una apertura de conciencia, la forma más
sencilla de trabajo interior consiste en aplicar
en la vida diaria 2 reglas de oro que nos legó
uno de los más grandes Maestros de Metafísica:
1) Ama a Dios por sobre todas las cosas.
2) Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Y
de la práctica de estas 2 reglas de oro se
llega a la comprensión de lo que significa
vivir en la Nueva Era.
Marta
Susana Fleischer