Cada
ser humano que nace en un mes y día determinados,
trae impreso un aprendizaje que trasciende en sí
mismo al Signo y se va transformando en una mirada
de descubrimiento de cómo cada uno de nosotros
ha planteado su evolución y crecimiento en
el camino de aprendizaje.
Cuando vemos cómo la energía se manifiesta
en el inicio a través del signo de Aries, también
podemos ver cómo es necesario un movimiento
de reconocimiento de la energía, y que con
cada acción es necesaria una reacción.
Cada energía o fuerza se manifiesta como una
explosión y deberá existir el reconocimiento
de por qué esta explosión es necesaria
para poder avanzar en esta rueda zodiacal, o rueda
de la vida. Si cada uno de nosotros es arrastrado
por esta energía, en lugar de reconocerla,
vive solo una parte de esta totalidad y necesitaremos
tantos aprendizajes como sean necesarios para vivir
plenamente. Vamos transitando a través del
zodíaco en forma lógica, incorporando
conocimiento desde lo más instintivo y básico
de los seres humanos hasta lograr las mayores sutilidades.
Si con Aries aparece la explosión y la acción
natural que genera un ser cuando nace; con Tauro aparecerá
el reconocimiento de la vida a través de la
materia. Con Géminis aparece la palabra, el
pensamiento concreto y cómo nos interrelacionamos
unos con otros.
Luego
aparece la emoción a través de Cáncer;
el reconocimiento de nuestra sensibilidad, de nuestras
raíces y pertenencias (la madre, la nutrición
y -por qué no- el país están
expresados en este Signo). En Leo, el hombre intenta
la aventura de reconocerse como un ser con identidad
y esa identidad le permite separarse de la "tribu"
canceriana que le daba pertenencia. Y comienza a buscar
su identidad, se diferencia, pero la gran pregunta
sería: ¿y ahora qué más
hay?. Esta pregunta aparece desde lo más profundo
y no consciente. Básicamente está recorriendo
este camino en la búsqueda de algo más...
Virgo es reconocido en forma de pulsión interna
y como si estuviera gestando la crisálida que
luego permitirá el nacimiento de una bella
mariposa. Pero hoy somos esto: sólo crisálida,
ya que el hombre todavía no ha podido irradiar
Amor. Entonces realizaremos un trabajo diario, permanente,
en la búsqueda de esa otra forma más
sutil de expresión. El trabajo, el servicio,
serán una primera manifestación del
aprendizaje del dar. Desde la vibración Virginiana,
el hombre reconoce un sentido energético, lo
percibe, aparece una manifestación diferente
en el recorrido. Sólo cuando el ser humano
ha aprendido el Amor, aparece EL OTRO en el Zodíaco.
Ese
otro con el cual generará deseos y proyectos
para compartir. En Libra podemos ver el deseo manifestado
desde el deseo del otro... Y Escorpio nos muestra
todas nuestras oscuridades, nuestras exigencias internas.
Aparece nuestra capacidad de poder y manipulación
sobre el otro, pero en un sentido profundo, ya que
aquí aparecerán nuestros excesos y carencias
gestados en el Signo de Cáncer... Con la energía
de Sagitario aparecerá la búsqueda visible
siempre en los signos de fuego; la pregunta interna
que lo conecta con su trascendencia y escencialidad.
Y habrá que llegar a las energías Acuarianas
y Piscianas, no desde las creaciones mentales y el
miedo de los que no comprenden, sino desde la convicción
de un Plan que nos trasciende y lleva ya millones
de años en elaboración, esperando que
la humanidad toda COMPRENDA.
Mónica
G. Ganem
Astrológa y Tarotista