¿Se parecen los perros a sus amos?

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El perro es el mejor amigo del Hombre y también un animal muy inteligente. Seguramente tu perro viene cuando lo llamas, pero siempre queda la duda acerca de si los perros realmente escuchan a sus dueños y cuáles son sus capacidades. Intentemos echar algunas luces al asunto.

¿Escuchan los perros a sus dueños?

Nuestros perros suelen reaccionar al escuchar su nombre y aunque durante mucho tiempo se pensó que lo hacían por la forma del sonido, los científicos quisieron investigar sobre el tema y los resultados son sorprendentes. Los perros no solo escuchan a sus dueños, sino que además reaccionan a las palabras de manera similar a como lo haría una persona. Los canes incluso pueden detectar emociones en la forma en que decimos algo. Se estima que pueden saber si estamos tristes o felices, ya sea por la forma en que entonamos las palabras; dándoles inflexión, o bien detectando el llanto y la risa humana. Los perros reconocen las emociones y las procesan, por ello su reacción: pueden acercarse a su amo y confortarlo cuando lo ven triste, así como también ponerse juguetones ante la risa.

El cerebro emocional de los perros

Para comprender cómo reaccionan los perros a la voz y emoción de sus dueños, científicos húngaros realizaron un estudio para comprender cómo lo hacían. Los científicos detectaron que, tanto en humanos como en perros, se activaba el polo temporal al escuchar las voces de personas. Si bien los perros respondían a los sonidos humanos al igual que una persona, su actividad cerebral era muchísimo mayor al oír sonidos emitidos por otros perros. Finalmente, se pudo concluir que los perros no sólo entendían lo que dicen sus dueños, sino que también a cómo lo dicen, reafirmando la sensibilidad de estos animales y su compromiso con sus amos. Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad de Sussex, Reino Unido, ha podido demostrar que los perros son también capaces de diferenciar y procesar los diferentes componentes del habla humana de una forma muy similar a como lo hacemos nosotros. Según el estudio, publicado en la revista Current Biology, esta percepción del habla de los seres humanos podría haberse desarrollado durante el proceso de domesticación y también podría ser una característica compartida por otros mamíferos como los caballos.

¿Quién no ha sentido alguna vez que su perro (podemos incorporar a los gatos y caballos) entiende a la perfección todo lo que le decimos? Lo cierto es que el cerebro de los perros sí que diferencia tanto los sonidos del habla humana como la manera en la que nos expresamos: con alegría, con enfado, con tristeza…

En su experimento, en el que participaron 25 canes, los expertos instalaron dos altavoces digitales a un metro y medio de cada lado de los perros para que, al liberar el sonido, este entrara a la vez en cada oído. Se enviaron diferentes señales, algunas con más énfasis en el contenido verbal y en otras en la entonación. Como resultado, se pudo constatar que al escuchar órdenes familiares con significado más bien obvio para ellos, los perros giraron la cabeza hacia la derecha mostrando actividad en el hemisferio izquierdo del cerebro. Sin embargo, cuando escucharon las órdenes con una entonación exacerbada, los perros mostraron más actividad en el hemisferio derecho.

Los perros tienen algo en claro. Cuando hay juego, se ponen el chip correspondiente y dale que va al juego. Pero cuando la cosa viene seria, cambian el chip y se ponen a trabajar: guardia, caza, o simplemente se retiran a un rincón sin jorobar.

Los amos están en profunda sintonía con su perro y son capaces de detectar si su perrita está feliz, enojada o adolorida por su tipo de ladrido o sonidos emitido, incluso cuando se trata de señales sutiles que un desconocido no entendería.

Es decir que hay una empatía total entre los amos y los animales de su compañía. Incluso con el tiempo se van pareciendo los perros a sus amos y viceversa.

La homeopatía trabaja con la personalidad, cada medicamento corresponde con un biotipo emocional. Cuando le indicamos Lycopodium a un perro es por sus características de conducta, su falta de confianza, sus deseos de mandar, de controlar todo, sus trastornos de anticipación etc. Si les damos Sulphur, es por su deseo de comodidad, su independencia, su altanería, su seguridad y al mismo tiempo su cobardía ante ciertas circunstancias.  Natrum muriaticum y se rencor, el vivir cosas del pasado, su deseo de estar solo, que nadie lo jorobe, que nadie lo contradiga, etc y así podemos poner cientos de medicamentos diferentes. Muchas veces cuando le indico algún medicamento homeopático al perro, es el dueño el que nos dice: “Es el que estoy tomando yo” con lo que me está diciendo… somos muy parecidos.  Y al ser tan parecidos en sus emociones y conductas, también lo serán en sus enfermedades. Recordemos que uno no se enferma de lo que quiere sino de lo que puede.

Salud y Alegría. Hasta la próxima!

MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata
www.homeovet.com.ar

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